miércoles, 25 de julio de 2012
Era cuestión de tiempo. Somos, como país, incorregibles. No podía ser distinto esta vez. Era una utopía dejar atrás 40 años de dictadura sin llevarnos pegada una parte de la podredumbre moral de aquel régimen genocída, inquisitorial y corrupto. Nos vendieron una transición que, ahora se ve, era en realidad una restauración. Nos dimos, dijeron, un sistema democrático que, ahora esta claro, era una ilusión. Un sistema que atribuye a los partidos, en exclusiva, toda la capacidad de acción política. Una partitocracia que nos tutela a quienes deberíamos ser los auténticos depositarios de la soberanía nacional, LOS CIUDADANOS.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario